
Una migración se juega en los detalles que no se ven en el catálogo
Cambiar de plataforma no es un problema técnico de exportar e importar productos. Es un problema de qué se pierde por el camino: posicionamiento en Google, contraseñas de clientes, reglas de precio que llevaban años ajustándose, integraciones que alguien montó hace tiempo y ya nadie recuerda cómo funcionan.
Antes de mover nada comprobamos si tu catálogo cabe en Shopify tal cual está, o si hay que rediseñarlo primero. El límite que más se pasa por alto: Shopify admite un máximo de tres opciones por producto. Si tu tienda tiene más (talla, color, material y algo más), esa combinación hay que resolverla antes de migrar, no después.
Qué se traslada y cómo
Catálogo y variantes
Productos, imágenes, categorías y atributos personalizados se mapean a metafields. Las categorías con jerarquía profunda se resuelven con colecciones automatizadas y filtros de búsqueda, porque las colecciones de Shopify siguen siendo planas. El límite de tres opciones por producto se puede sortear con combined listings, pero esa función es exclusiva de Plus: en el resto de planes se resuelve con modelado de datos antes de migrar.
Clientes
Las contraseñas no migran nunca, cambie usted de la plataforma que cambie: Shopify usa otro algoritmo de hash. Planificamos la comunicación para que el primer inicio de sesión no sea una sorpresa desagradable ni un motivo de fuga de clientes. El histórico de pedidos no tiene importación nativa en Shopify: si tu atención al cliente necesita ver compras y garantías previas, lo migramos por Admin API, con el desarrollo que eso implica, no como un paso automático más.
Reglas de precio y picos de tráfico
Reconstruimos las reglas de descuento, los límites de compra por cliente y los precios segmentados en el checkout. La ventaja frente a una infraestructura autogestionada es que Shopify absorbe picos de tráfico masivo (Hot Sale, Cyber Monday) sin que tengas que sobredimensionar servidores con meses de antelación.
B2B y POS
Si vendes a cliente final, tienes canal mayorista (B2B) y además cuentas con tienda física (POS), los tres operan sobre el mismo catálogo e inventario en Shopify, sin cruzar datos a mano entre sistemas distintos. Lo que Shopify no unifica es el multi-marca: cada marca no relacionada necesita su propio contrato Plus, y las tiendas de expansión de una misma marca mantienen catálogo, clientes y pedidos separados aunque compartan panel de organización.
SEO y redirecciones
La estructura de URL de Shopify es fija (/products/, /collections/) y no se puede cambiar. Preparamos el mapa completo de redirecciones 301 antes del cambio, no después de perder el tráfico.
Integraciones
ERP, CRM, pasarela y logística se rehacen contra la Admin API de Shopify. Dimensionamos la sincronización según el límite de peticiones del plan que vayas a contratar.
Parte del trabajo es saber decir que no toca migrar. Hay tiendas cuyo problema real es una plataforma mal mantenida, no la plataforma en sí, y cambiar solo traslada el problema con un coste de por medio. Lo decimos aunque cueste un proyecto, porque preferimos un cliente que vuelve a una migración que no debió pasar.
Migrar significa además liberar al equipo de e-commerce de depender de un desarrollador para cada cambio menor: dejamos el panel configurado para que puedan crear promociones, actualizar banners y gestionar el catálogo del día a día por su cuenta.
¿Te conviene migrar a Shopify?
Cuéntanos qué plataforma usas hoy, cuántas referencias tienes y qué integraciones no puedes perder. Te decimos si migrar tiene sentido antes de presupuestarlo.